jueves, 1 de marzo de 2018

Relato feminista


Tema: Aprovechando que el 8 de marzo es el día Internacional de la Mujer, esta edición estará dedicada al feminismo. Relatos desde el punto de vista de la mujer, chicas empoderadas, “revolussión”, crítica de las construcciones de género, liberación sexual… lo que se os ocurra. Podréis sentiros orgullosos si escribís algo que pueda hacer que a Bertín Osborne o al mayor de los Morancos les sangren los ojos. Extensión: libre Método de envío: cada relato será un comentario anónimo en la entrada del blog. Fecha límite para subir los relatos: En nuestra línea de procrastinación; hasta un segundo antes de la cena. Fecha de la merienda-cena: Viernes 9 de marzo sobre las 21:00 h. Lectura de los relatos: La identidad de los autores será una incógnita en todo momento hasta que deje de serlo. Los relatos serán repartidos entre los participantes aleatoriamente para su lectura, salvo que algún autor prefiera leer el suyo por alguna causa justificada. Se recomienda al lector leer previamente el relato, para tratar de ser fiel a la intención del creador del escrito.

8 comentarios:

  1. Cuando vio la W y la A en el membrete del programa, se quedó perpleja. Había visto atropellos similares durante mucho tiempo pero, en esta ocasión, y siendo este el día de la mujer, le pareció especialmente doloso. Aún así, tuvo paciencia para que terminase el concierto y, tras un momento de reposo, se levantó de su butaca y respiró profundamente, embaucada por el profundo aroma de las melodías que acababa de paladear. Se sentaba en el palco que la correspondía como catedrática (¿o se dice catedrático?), su camino en la universidad no le había sido fácil. Para sus contemporáneas, el no haber tenido hijos, marido, ni cuidar demasiado su escote, podría entenderse como un atentado a la femineidad, y eso que se encontraban, al igual que ella, en pleno siglo XXI.
    Esperó a que todos se hubiesen marchado para perpetrar su pequeño acto de rebeldía, y se quedó a un paso de casi no poderlo acabar, ya que el acomodador la miró sorprendido mientras ella bajaba del escenario, con cuidado de no pisar los instrumentos abandonados por los músicos minutos antes. De no haber sido ella una mujer de su posición probablemente la habría reprendido, pero le daba igual, y lo dejó con la palabra clavada a media garganta.
    Al salir del teatro se encontró con las últimas manifestantes, la miraron con desdén, otra clasista amarrada al sometimiento del machismo. Su pequeño gesto de hace unos segundos la hizo sentirse extraña. Había estado todo el día trabajando en su despacho, había sentido desprecio por las compañeras ausentes. ¿era una hipócrita?, ¿estaba arrepentida?. Como musicóloga había sabido desentrañar el error de la autoría de aquellas obras representadas, pero, ¿a quién le hacía justicia?. Se guareció en su paraguas y se marchó cabizbaja a casa con paso ligero.
    El bedel se disponía a recoger los instrumentos, las banquetas de los artistas y sus atriles. Al acercarse al piano vio un borrón en la partitura, alguien había escrito a mano, sobre las letras W. A el nombre de Nannerl, justo delante del apellido Mozart

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  2. De madres a hijas


    1991.

    Él, recién sentado, en la mesa de la cocina. La comida, puesta.

    - La sopa está fría.

    Ella de pie, colocando la olla en el fregadero después de lavarla. No responde.

    - Joder, Catalina, ¿es que no me oyes o qué? (Pausa)
    (Hablando para sí mismo) Es que hay que joderse…hay que joderse.

    - (Con voz atenuada, como temiendo que se desate algo) Bueno, Alonso, tranquilízate, que no es para tanto.

    - (Elevando el tono de voz) ¿Qué no es para tanto? Joder, Catalina, no me calientes…No me calientes… (Pausa) No me calientes que al final la vamos a tener y no tengo ganas…

    Ella, alternando su mirada insegura entre el suelo y él, se acerca a la mesa.

    Él comienza a manosear la servilleta, revolviéndose en la silla. Su rostro enrojecido. La respiración cada vez más fuerte.

    - (En tono alto y con agresividad contenida pero evidente) Mira que al final me vas cabrear…Me vas a cabrear, Catalina. (Pausa) Que te lo tengo dicho, joder, que te lo tengo dicho…Que estoy hasta los cojones de trabajar…Y que cuando llego a casa, por lo menos…Por lo menos quiero que esté la puta comida caliente, joder…que te lo tengo dicho.

    - Bueno, Alonso, es que si cuando te llamo para que vengas a cenar tardas porque estás haciendo otra cosa…

    Automáticamente, como ante una bomba de mecha corta a la que solo le faltaba el encendido de la chispa, estampa el vaso que sostiene en la mano sobre la mesa. Se rompe en pedazos. Se echa para atrás en la silla con fuerza. La violencia creciente.

    - (A gritos) ¡Me cago en Dios, Catalina! ¡Me cago en la ostia puta y en la madre que me parió! ¡Me cago en Diiiooossss…! ¡Un día voy a hacer una barbaridad y se van a acabar las tonterías! ¡Un día cojo la puta escopeta y es que no sé lo que hago! ¡No sé lo que hago…!

    Él se va de la cocina de un portazo ensordecedor. Dejando un silencio igualmente ensordecedor.

    Ella se queda llorando en el sitio del que no se ha movido, petrificada, desde hace un rato.

    Las dos hijas, de seis y tres años, sentadas, no han probado la sopa.

    2018.



    A pleno pulmón. Junto a miles de personas. En mitad de una manifestación que pasará a la historia. Por poner en evidencia la fuerza y la necesidad de gritar a los cuatro vientos de todas las mujeres la indignación por el trato recibido durante tantas generaciones por parte de muchos hombres.

    (Desgañitándose, vitorean el himno): ¡Manolo! ¡Manolito! ¡Hazte la cena tu solito! ¡Manolo! ¡Manolito! ¡Hazte la cena tu solito!

    ¡Hasta las tetas, de hacerte las croquetas! ¡Hasta las tetas, de hacerte las croquetas!

    “Quien no se mueve, no siente sus cadenas”, “De camino a casa quiero ser libre, no valiente”, “Nos quitaron tanto que acabaron quitándonos el miedo”. Cientos de pancartas las rodean.

    No han conseguido encontrarse, pero las dos hermanas se sienten unidas y luchan por ellas, por su madre, por su abuela, y por todas las mujeres. Rompiendo la condena de que el puto machismo se cuele en la siguiente generación.



    En homenaje a mi madre. Porque luchó, lucha, y luchará siempre.

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  3. Pongamos que hablo de fútbol, pongamos que hablo de dos equipos masculinos concretos, el Real Madrid y el Rayo Vallecano. Ambos son en esencia lo mismo, una organización deportiva profesional que cuenta con una plantilla de dos docenas de jugadores, un cuerpo técnico, un equipo directivo y una hinchada. Hasta aquí las similitudes, veamos ahora las diferencias.

    Para empezar, el Madrid (nombre corto con el que se conoce al equipo blanco, como si no hubiera otros en la ciudad) juega y ha jugado siempre en primera división. En cambio, el Rayo ha transitado por primera, segunda y segunda B. Es un club que sabe lo difícil que es llegar a lo más alto, que conoce el esfuerzo por obtener el éxito profesional, y la lucha por la visibilidad y el reconocimiento social.

    Por otra parte, el Real Madrid es un equipo con cuentas millonarias que se puede permitir fichar a los mejores jugadores internacionales; los mismos que le van a asegurar unos puestos altos en la tabla y la clasificación en campeonatos de renombre.

    Parte de una posición privilegiada a la que no está dispuesto a renunciar y es el favorito de las élites. Su historial y sus posibilidades económicas le permiten autopromocionarse a nivel mundial. Sus jugadores son estrellas y modelos a seguir para las nuevas generaciones.

    ¿Alguien conoce el nombre de algún jugador del Rayo? Hace años estos desconocidos deportistas estuvieron meses sin cobrar cuando el equipo atravesaba dificultades económicas. Probablemente, estos malos momentos sirvieron para despertar conciencias e impulsaron tiempo después la iniciativa de pagar el alquiler de una anciana vecina que iba a ser desahuciada. Como si la adversidad hubiera hecho aflorar una ‘naturaleza’ solidaria de cuidados para con el prójimo que los necesitara.

    ¿Os cuento un secreto? Siempre he sido del Madrid. Nací en una familia madridista y, por empatía o por imitación, desarrollé la misma afición. Cuando crecí y empecé a pensar por mí misma, me di cuenta de que los valores de ese equipo no me representan. Es más, cada vez me es más molesta la repercusión mediática de todo lo relacionado con el fútbol, que copa la gran mayoría de espacios informativos dedicados al deporte en general. ¿Por qué no darle más publicidad a actividades deportivas tan diversas como la Lucha libre, el Golf, el Tenis, el Balonmano, o incluso el Quidditch?

    He de reconocer que este pensamiento crítico no impide que algo en el fondo de mi ser quiera que el Madrid gane siempre. Toda una contradicción… Pero es difícil desprenderse por completo de lo que has mamado desde niña.

    ¿Os cuento otro secreto? No hablaba de fútbol.

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  4. Relato contemplativo

    PARTE 1

    La vida de Alex está llena de lo que ella entiende como rituales llenos de magia. Ese día, le intrigaba saber si las personas que también se embutían en la lata rodante subterránea tenían los suyos.

    ¿Por qué estando en el metro todos actuamos como si estuviéramos solos? Ciertamente, no lo estamos. Estamos compartiendo un espacio físico bastante íntimo, pero preferimos pretender que no es así. Es un comportamiento bastante artificial. Un mutismo espectral. Pues si a esas mismas personas te las encontraras en otro entorno, una fiesta por ejemplo, es probable que al menos saludes o regales a los demás una sonrisa. Como mínimo, que no trates de actuar como si tu mirada los atravesara a todos – pensó

    A veces, cuando está muy abstraída, esta clase de reflexiones no premeditadas surgen. Llegan tal como los chorros de música recién descargada invaden sus oídos al salir de los cascos: impredecibles. Tanto la música nueva como el inconsciente de Alex obedecen solo a sus propias leyes.

    Pero cuando un pensamiento de esa clase surge del profundo mar del inconsciente para naufragar en las costas de la consciencia, Alex lo rescata, y tiempo después se encuentra dándole vueltas, madurando la idea.

    Es por eso que los días tediosos en los que la misma música que ya se sabe de memoria y el mismo viaje en metro se tornaban extenuantes, lleva a cabo un pequeño experimento: se queda mirando fijamente a sus compañeros de vagón para tratar de dilucidar qué pensamiento pueden estar teniendo, y aún más importante, qué emociones están experimentando. Pero casi siempre llega al final de su trayecto sin un veredicto firme sobre ninguno de sus compañeros de viaje.

    Es un hecho inexorable: estamos solos aún encontrándonos acompañados- pensó al subir los escalones de concreto gris que encauzaban a una marea de personas anónimas desde el subsuelo hacia la superficie.

    Al conquistar el último escalón, miró al frente y se encontró siendo el punto de fuga de la abarrotada acera de la vía principal de la ciudad, una arteria que ya en el pasado había tenido que ser ampliada para adaptarse a las necesidades urbanísticas.

    Cuando te enamoras, ¿pasa lo mismo con tu aorta?- pensó

    En la escena predominaban los morados, purpuras, violetas, magentas y negros. Las ropas eran en su mayoría abrigadas, como dictaba la estación. Y los únicos tonos cálidos frente a sus ojos provenían de las luces artificiales de las farolas. Aún así, la noche se le antojaba con el encanto de un objeto inanimado que cobra vida. El oscuro cielo estaba despejado y la luna brillaba con fuerza sobre la ciudad que nunca descansa.

    Tomó aire y se zambulló en la marea de salvajes criaturas perfumadas y preparadas para los rituales nocturnos. Personas cuyos motores de acción iban cambiando a lo largo del día, y que al caer la noche tomaban la forma de rampantes instintos emocionales.

    Como el agua cuando no tiene contenedor.
    Líquida, caótica, erótica, voraz, expansiva, ruidosa,
    pero envolvente con un abrazo suave.
    Así éramos esa noche,
    sacos llenos de instintos líquidos
    emocionales – pensó

    Mientras caminaba, veía aproximarse rostros hermosos; manos vacías y otras abarrotadas; personas más y menos llamativas que otras; millones de características, imposible detenerse en cada una. Se preguntó cómo no se maravillaba el resto del mundo de sentirse acompañado por tantas personas que suscitaban tanto interés y curiosidad.

    Ya estás otra vez haciendo el panoli mental - pensó

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  5. PARTE 2

    Sí, pero no le dio importancia. Se centró en la música que se derramaba como el agua viva de una fuente sobre sus oídos.

    De pronto algo mágico ocurrió: sintió como si todos los movimientos de la multitud, incluyendo sus propios pasos, estuvieran acompasados con las violentas notas de la Apassionata No 3 de Beethoven. Su pequeño espíritu estaba sobrecogido.

    La coreografía de la noche – pensó

    La música estaba llena de una energía única que agradecía en momentos como este, cuando sus sentidos se encontraban sobre-estimulados. Le hacía dar vida a cosas maravillosas: los artículos más pulidos que había publicado en todos sus años, los dibujos y las pinturas, los relatos, hasta la forma de contemplar la belleza, que había transformado en un espectáculo que escribía en su propia mente.

    -‘¡Ouch! Disculpa’-

    El tropiezo con este hombre de tez muy oscura con unos impresionantes ojos azules significó la expulsión de sus escenarios imaginarios.

    Vaya combinación de colores en una persona - pensó

    Retomó su camino, esta vez volviendo a centrarse en la marea enorme de pares de ojos y de ojos de perfil, de cuerpos, de posibles nombres, de pasos en el asfalto, de palabras y de alientos. Eran una masa informe y abarrotada de fluidos vitales y de impulsos eléctricos. Eran una masa otrora demasiado preocupada por su apariencia y a la vez demasiado ignorante de sus semejantes y despreocupada por lo ajeno, pero hoy no. Millones de bocas se contraían en millones de diferentes ictus y gestos que daban lugar a millones de palabras, risas, gritos, carcajadas, secretos, suspiros… por primera vez, todos con un mismo clamor.

    Pero en sus oídos el único ruido que se escuchaba era el de los centenarios acordes de la Apasionatta, haciéndole compañía a su voz en el pequeño y solitario refugio de su mente. Unos acordes que construían unos sólidos muros a su alrededor, que aislaban su mente del resto del mundo, y construían una confortable y segura intimidad.

    Para encontrarnos tan solas en una sociedad que compartimos con otros, esto de hoy está bastante bien – pensó.

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  6. Año 2132. Las personas de pelo castaño por fin consiguen su objetivo. La igualdad es un hecho consumado. Al menos está garantizada y blindada por la ley y las empresas y una gran mayoría social la respalda y considera no sólo que es justo, sino que durante demasiado tiempo había sido ridícula e inexplicable la desigualdad. Y sin embargo, a pesar de todo, un absurdamente numeroso grupo social aún lloriquea como un niño consentido. Monta una pataleta triste y rancia. Se viste de lógica sensata y se sube a púlpitos de fingida sensatez para añadir matices, para incluir un “pero”, para resaltar detalles rebuscados y retorcidos, tópicos y falsos y exponerlos como norma para apuntalar su castillo de naipes anticastaños. Esta gente no entiende que la lucha por la igualdad no es en contra de morenos y rubios, no entiende que la libertad y la justicia no pueden existir en la sociedad si no se elimina esta lacra. Si no desaparece la violencia de cabello para siempre. Los castaños nos queremos marrones y nos queremos vivos!
    Quizá en un futuro lo que resulte difícil de explicar es cómo pudo haber una desigualdad tan acentuada y durante tanto tiempo con este grupo social tan amplio. ¡Los castaños están cerca de ser la mitad de la población del mundo! ¿Cómo es posible que la mitad, LA MITAD de la población haya estado sometida a una brecha salarial permanente, a vejaciones, a menosprecios, a tutelas y a discriminaciones múltiples durante tanto tiempo? ¡¡Es inexplicable!! Es absurdo… Es como si por ejemplo, por poner un ejemplo extremo, las mujeres hubiesen sido discriminadas o minusvaloradas de esa forma durante siglos… A nadie le entraría eso en la cabeza… Espero que las personas del futuro no nos juzguen demasiado duramente. O al menos que no lo hagan a todos por igual, que sepan al menos que hubo quien denunció y gritó que el color del pelo no hacía menos hábil, que no hacía menos inteligente, que si las labores que desarrollaban sólo los castaños se hubiesen repartido por igual entre rubios y morenos e incluso entre los pelirrojos, entonces no habría existido el famoso techo de cristal ni la grandísima diferencia en el acceso a puestos de poder, absolutamente copados por morenos y rubios en una clara desproporción artificial.
    Por suerte hoy, 8 de Marzo, día mundial de los Castaños, se abre ante todos un nuevo horizonte de libertad y fraternidad. A ver si ahora hay tiempo para avanzar en la lucha por los zurdos oprimidos.
    Que viva el Castañismo! Que viva la igualdad!!

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  7. La montaña negra, al oeste de Nuevo México, guarda como en un grito silenciado, la historia de los apaches. La sangre de estos fieros guerreros se mezcla con la de sus enemigos en las entrañas de la tierra, la misma tierra que les fue ávida e implacablemente arrebatada.

    Si uno escucha con atención los ecos de estas profundidades podrá oir el nombre de Lozen. Resonará como un rumor de la voz de Victorio, uno de sus más célebres líderes. Victorio habla de su hermana pequeña con Nana, el anciano patriarca: "Lozen es mi mano derecha... Fuerte como hombre, más valiente que la mayoría, y astuta en la estrategia. Lozen es un escudo para su gente".

    No era habitual en estos tiempos que una mujer se negara a casarse y se convirtiera en guerrera, pero ella era especial. Estaba bendecida por Ussen con el “poder” y los apaches reconocieron sus habilidades sobrenaturales para luchar, para comunicarse con los espíritus y curar enfermedades. Los espíritus, que habitaban en su sangre, no dejaron lugar a dudas. Volvían de color azul las venas de los brazos de Lozen en la dirección en que acechaba el enemigo. Gracias a este poder y a su astucia los hombres terminaron por aceptarla en su consejo y a su frente en las luchas.

    Son estos terrenos inhóspitos y graves. La luna refleja en las bravas aguas de Río Salvaje el porte magnífico de Lozen a lomos del caballo con que las cruzó, marcando el camino que ponía a salvo al resto de mujeres y niños del pueblo, para volver después con los guerreros.

    Entre sus descendientes todavía va de boca en boca la historia de cómo en medio de una campaña una mujer dio a luz. Lozen emprendió un peligroso viaje por el desierto de Chihuahua para conducir a la joven madre y su recién nacido a una reserva, armada con un rifle y un cuchillo por si no conseguían sortear las patrullas en el camino. Los coyotes aun huelen el rastro de la carne del buey que cazó para alimentarles. Los coyotes aun aúllan contagiados por el dolor de Lozen al regresar, cuando supo que su hermano Victorio había muerto en una emboscada. Corrió al auxilio de los pocos supervivientes y luchó junto a ellos, junto a Nana, junto a Gerónimo, por lo poco que les quedaba. Luchó hasta el fin. Después fue prisionera, confinada, arrasada por el encierro y la tuberculosis.


    Valiente, libre, brillante, fuerte, digna…. legendaria. Su cuerpo se apagó pero su alma retumba oculta en el corazón de la montaña, y se dice que estos ecos aun llegan a cada mujer que se atreve a luchar por una causa justa.

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  8. -Buenos días, - se sentó mientras cuidaba de no tropezarse con sus propias piernas por los nervios. Hacía tanto tiempo desde la última entrevista...
    -Buenos días, - respondió una voz algo seca, al otro lado de la mesa. - ¿Me deja ver su curriculum?
    -Ehmmm, ¡claro! - titubeaba mientras buscaba en la carpeta. Deslizó los papeles por la mesa y aprovechó para atusarse un poco el pelo mientras estudiaban el documento. Deseaba tener un espejo. Sentía como si su cara estuviera descompuesta, como si hubiera combinado al revés todos los colores de su ropa, como si una gran lupa con rayos x fuera a recorrer toda su estampa.
    -Hmmm, - asentía mientras pasaba la página, como con cierta satisfacción, y el ambiente se relajó un poco. - Buen recorrido, encaja con lo que estamos buscando pero.. no veo que ha estado haciendo en los últimos años. - La mirada de rayos x le provocó escalofríos. La pregunta pesaba como una losa en el estómago. ("Ya está, me van a pillar"). Por si acaso no respondió, y quedó expectante, escondiendo el miedo tras una sonrisa.
    -¿Qué ha estado haciendo estos años? ¿Por qué dejó tan repentinamente su último trabajo?
    Carraspeó. No pudo evitarlo. Como si la respuesta se le atragantara.
    -Bueno... , decidí quedarme en casa cuidando de mi hijo.- ("Ala, ya está, ya lo he dicho.") Pensó acordándose del trabajo-sueldazo de su pareja para calmarse. Mientras trataba de mantener la compostura y no cerrar fuerte los ojos como esperando que cayera el yunque.

    ¿Cuál de las siguientes opciones es la más realista?

    OPCION 1: El protagonista se llama Fernando, y quien realiza la entrevista le mira con cara de poker pensando "calzonazos".

    OPCIÓN 2: La protagonista se llama Natalia, y la siguiente pregunta es si piensa tener más hijos.

    OPCIÓN 3: Se nota que es una entrevista ficticia, nos encontramos en una realidad donde la conciliación familiar es efectiva y tanto Fernando como Natalia entran en la selección para el puesto sin más, como el resto de sus compañeros.

    OPCIÓN 4: Ficticia es, ¿pareja con trabajo-sueldazo? ¿Con los tiempos que corren? O ya no hay pareja o está fatal de la cabeza, ¡que se deje mantener!

    OPCIÓN 5: La infertilidad es una plaga, Natalia o Fernando son considerados privilegiados, por lo que tras sonar la palabra hijo suena una alarma, son contratados automáticamente, con reducción de jornada y horario flexible.

    OPCIÓN bonus compatible con todas las anteriores: El entrevistador lleva toda la conversación conteniéndose de acosar sexualmente.

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