jueves, 5 de abril de 2018


XXXIX EDICIÓN DE RELATOS FUNDAMENTALES

III edición de relatos sonoros.

VERSIONES


Tema: En esta edición nos ponemos un poco gallegos y sacamos brillo al "depende", porque según como se mire todo depende. La realidad tiene tantas versiones como puntos de vista. Hagamos un ejercicio de contorsionismo mental, y que los relatos den cuenta de diferentes perspectivas. 

Y en un alarde de flexibilidad cognitiva, en esta III edición de relatos sonoros, puedes poner no una, sino varias piezas musicales para enfatizar la/s historia/s que relates, y hasta ninguna si decides que el silencio o el propio sonido ambiental sea la banda sonora de tu narración. Haz constar en cualquier caso tu elección en el comentario, y si pones música enlazala a través de youtube (o pon el nombre de la pieza y artista). Y sí, puedes jugar con diferentes versiones de la misma canción.

Método de envío: cada relato será un comentario anónimo en la entrada del blog.

Extensión: Libre. Que tu imaginación vuele desde la primera palabra hasta la... que tú quieras.

Fecha límite: el viernes 13 de abril, hasta el momento de leer los relatos. 

Lectura de los relatos: La identidad de los autores será una incógnita en todo momento hasta que deje de serlo. Los relatos serán repartidos entre los participantes aleatoriamente para su lectura, salvo que algún autor prefiera leer el suyo por alguna causa justificada. Se recomienda al lector leer previamente el relato, para tratar de ser fiel a la intención del creador del escrito.


Organización de la siguiente edición: puesto que aquella urna que albergaba nuestros nombres en espera de un nuevo anfitrión para los relateros está en paradero desconocido, se admiten voluntarios para la noble causa de acoger y alimentar a los fundamentales en la próxima edición. 




17 comentarios:

  1. RELATOXIN ACTIVO 0,8 mg
    *Léase y actúese en vivo

    →“LA PANSÉ” – Renato Carosone
    (Cover Base Musicale Karaoke)
    https://www.youtube.com/watch?v=xlnBeFr3rG0


    Proceda a intercambiarse sus zapatos.
    Póngase su zapato derecho en su pie izquierdo
    y su zapato izquierdo en su pie derecho.
    Ajústeselos.
    Abrócheselos.
    Levantase y ande.
    (Leerlo dando tiempo a seguir la instrucciones)

    Ande con total normalidad, aunque sus pies quieran ponerle freno, ignórelos, siguen anclados a lo viejo conocido, a los hábitos establecidos.
    Usted confíe, ande y confíe.
    Ahora la confianza en sí mismo es lo más importante para volver a aprender a andar.

    Párese un momento y piense que está viajando a su más temprana infancia, donde cada paso aún no había sido dado y la posibilidad aún le parecía infinita.
    Plantéese por un instante por qué ahora ya no le parece infinita, por qué anda siempre con la prisa grisácea de un viejo folio de fotocopiadora cansada, alicaída y desacompasada. Recorriendo a diario ese mismo recorrido, dando pasos aparentemente repetidos, dentro de un automatismo consentido y a la vez carente de sentido.

    Siga andando y poco a poco su cara de folio irá poniéndose más y más blanca, libre de tinta y de manchas. Está usted ante una nueva oportunidad, la hoja en blanco aguarda ilusionada sus pasos.

    →“PERSECUCIÓN” – Benny Hill
    https://www.youtube.com/watch?v=2LKfDIrMEF4

    Continúe andando a un ritmo cada vez más rápido, un poco más rápido, un poco más, más, más rápido, camine lo más rápido posible, más aún, mucho más rápido, más, más rápido.

    (Leerlo dando tiempo a que se escuche la canción, en modo dinámica)

    →SILENCIO

    ¿Qué ha sentido al variar la velocidad?
    ¿Cree que podría extrapolarlo a ese momento donde le abraza la incapacidad?
    Permítase tiempo.

    →“CHALOUPÉE” – René Aubry
    https://www.youtube.com/watch?v=Bhi9GU6xzDI

    Ahora camine muy muy muy lento, tan lento que parezca estar quieto. Sienta como cada uno de sus dedos le pide consuelo. ¿Se había fijado alguna vez detenidamente en ellos? Son diez, cinco en cada pie. Ese que más protesta en este momento, se llama pulgar, si usted quisiera, ahora mismo, podría ponerlo en libertad.

    ¿Qué prefiere?

    A) Seguir explorando esta forma de andar

    B) Descalzarse y cambiar

    Si ha elegido la opción A llegará un momento en que se volverá a fotocopiar, por aquello de viciar el hábito postural y la convencionalidad.

    Pero si ha elegido la opción B, ahora sí que sí, desaprenderá sus viejas formas de andar ,soltando suelas que rozan la cuarentena y cordones limitantes que suelen trabajar por cuenta ajena.


    →“Caminante” – Las Bistecs
    https://www.youtube.com/watch?v=LEo4LQNUj2o

    ¡Felicidades!

    Usted ha adquirido el título de caminante.

    Ahora póngase en marcha y proceda a bailar sus huellas.

    (Escuchar la letra de la canción mientras bailas tus huellas ;) )

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  2. Across the Universe - The Beatles
    https://youtu.be/qkFqRnCuXu8

    Hace cientos y cientos de años, algunos hombres sabios trazaron sobre papel la silueta del mundo en el que vivían. Querían comprender dónde acababan las tierras y empezaban los mares.

    A medida que se construyeron barcos más sólidos y resistentes, capaces de combatir la bravura del océano, los exploradores descubrieron zonas habitadas por pueblos desconocidos. No fueron pocas las guerras entre los hombres para dominar territorios, para enriquecerse con los materiales y los alimentos que ofrecía la naturaleza y para imponer sus costumbres a los que allí habían morado hasta entonces.

    Aunque las luchas movieron las líneas imaginarias que separaban a los reinos, el ser humano logró por fin crear un mapa completo del mundo. El mapa terrestre sirvió para que los niños aprendieran en la escuela lo que tanto esfuerzo había llevado averiguar a los antiguos.
    Sin embargo, el mapa no fue el mismo para todos. Hubo tantos modelos como regiones poderosas.

    Cada pueblo quería estar dibujado en el centro. Se fijaban en sí mismos y no importaba si se partían trozos de tierra por la mitad quedando cada uno en una punta del papel.

    Sabían que la Tierra era redonda pero la pintaban plana y así podían deformar los terrenos a su antojo para parecer tan grandes como fuera posible.

    Sabían que el planeta flotaba en el espacio, en el universo infinito y que por esa razón no podía conocerse qué era en realidad el norte y qué era realmente el sur. Pero todos querían estar arriba.

    Los niños no conocían la existencia de los otros mapas. Para ellos, su mundo era el único mundo posible y nada iba a cambiarlo.



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  3. DEBIDO A EXTENSIÓN DIVIDO EN PARTES
    PARTE 1
    (Se lea en silencio hasta el punto en el que se debe activar la canción...)
    Llueve, no sé qué día será ya… he perdido ya la cuenta, o tal vez nunca la llevé, no me importa… pero tras el cristal, sólo veo lluvia y más lluvia… más fina, más intensa, menos… Siempre la misma lluvia.
    Aquí, desde mi posición es lo mejor que puedo ver… lluvia dentro, lluvia fuera… me hace gracia la expresión… A saber de dónde la saqué…
    Lluvia…
    A ratos, aquí sóla mirando a la ventana, tengo miedo.
    Siento que me acerco al abismo, me ahogo, poco a poco se me cierra la garganta y hasta hay ratos que lloro… y por más que busco una explicación, no la encuentro, no entiendo cómo he llegado a esta situación…

    A ratos, siento paz, auténtica y profunda paz. Me siento a salvo y los olores y las voces que a veces me acompañan me hacen flotar en profunda seguridad y calidez que me llevan hasta mi más tierna infancia.

    Es eso, seguridad… la diferencia entre mis largas horas diarias. La seguridad es lo que me falta y lo que anhelo en cuestión de… ¿Días? ¿Horas? Qué más da…

    Ahora me siento en paz, aun mirando a la ventana que muestra el gris cielo de todos los días… esa lluvia que me obsesiona…

    Alguien ha entrado, no quiero ni girarme, tal vez ni pueda, pero su voz, a lo lejos, me suena extraña, otro extraño que llega, sonríe y se va…

    No quiero girarme, me hablará como a cualquier otra y se irá, para qué fingir ser su amiga…

    No quiero que me molesten, estoy bien mirando las gotas formar familias de gotas cuando caen por la ventana.

    Pero la voz se acerca, y… tiene un olor, un olor que no reconozco, o tal vez si… Huele a hombre, al perfume que usaba mi abuelo… ¿Tal vez papá? .

    Me asusta notar cómo se acerca, su olor si, pero la voz no… No logro adivinar quien es…

    No quiero moverme, porque si le miro me va a ver asustada y no quiero… tengo miedo.

    Que se vaya! que se vaya! pienso hacia mis adentros… Quiero seguir sola, con mis gotas y sus familias de gotas, sus carreras de gotas…

    Ese olor lo conozco, si, lo conozco… ¿Papá? Me atrevo a decir temblorosa… ¿Eres tú papá?

    Por fin te veo, tapando mi visión a las gotas de lluvia… Apareces tú, papá, por fin has llegado.

    No estás como te recordaba, sin saber por qué, hoy me resultas más guapo, más joven, con ese olor tan de hogar… pero sin querer tan raro y extraño…

    Te pregunto por tu inseparable Rufo, ¿Dónde está ese peludo? Evades mi pregunta, te vuelvo a preguntar y agarrándome de las manos , como fuera de ti, me pides que me concentre, que sea yo misma… ¿Qué sea quien papá?
    ¡¡Ésta soy yo!!
    Te enfadas, respiras demasiado rápido, aprietas los labios, entrando en una ira que no logro comprender ¿Qué pasa?.

    Me asustas mucho papá, por favor explícame qué quieres, pero por favor no te enfades… Tengo miedo de ti papá…

    Uy! Ha empezado a llover más fuerte, las familias de gotas se han convertido en una cortina de agua… Será que aun es otoño, alcanzo a decir en voz alta…

    Y tu te alejas, como peridiendo la esperanza… Suspiras, te tranquilizas, te sientas a mi lado… Cambias el tono.

    Ahora si papá, así si puedo reconocer lo que eras, la paz…

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  4. PARTE 2 DE 2


    Lo que la persona que está sentada enfrente de mi me retrasmite, paz, otra vez tú, aunque no seas como yo recordaba, así si puedo reconocer que eres mío, de los de mi manada.

    Silencio…


    Te veo concentrado en el teléfono, estás buscando algo… me intrigas… y entonces suena, algo que me ayuda a entender…
    https://www.youtube.com/watch?v=aDCcLQto5BM
    Danny Ocean - Me Rehúso (Official Audio)




    Te quedas en silencio y me acompañas mirando gotas en la ventana, mientras mueves tu pie izquierdo y asientes con la cabeza , intentando marcar el ritmo.



    Te miro. Me gustas. No se… Hay demasiadas gotas en la ventana como para pararse a pensar en otra cosa…


    Me dices que es lo que sientes, no entiendo.

    Que no te juzgue, te ríes...

    E intentas excusarte contándome que ayer, de camino a casa, sonó en el ipod que siempre me llevaba a todas partes y ahora te acompaña a ti…
    Que al escucharla así sin más, en vez de pasarla rápido, te dio por escuchar la letra…
    Que nunca lo habías mirado así, que esa puta canción… aunque sea una horterada es lo que tú sientes ahora…

    Y comienzas a hablar de amor, de nuestra casa, nuestras cosas, de lo que nos gustaba pasear de la mano a la orilla del río… Miras a la ventana y siento que me acompañas en mi labor de contar gotitas….
    Hablas de aquella época viviendo fuera en la que nos gustaba hasta el reguetón, sonríes, y yo ya no miro a la ventana, te miro a ti…

    Y continúas con las tardes que se volvían noches haciendo tortitas en casa y hasta de los planes de hijos y perros que teníamos juntos.
    Sin parar de hablar, suplicándome suavemente que te recuerde, que no quieres pensar que nos dimos el ultimo beso de amor hace ya mas de dos meses, te giras, y por primera vez en no tengo ni idea cuanto, tus ojos verdes se cruzan con los míos…

    Y me pides algo, algo que no está en mis manos gordi.
    No después del fatídico accidente…

    No puedo Nacho, yo ya no puedo ser yo… no puedo controlarlo…
    Sigues hablándome de las clases de bachata que te intenté dar, de las noches de tabaco y ron en aquel bar…
    Pero yo ya, a ésta altura de tu historia, no puedo concentrarme más, estoy cansada y vuelvo a mi ventana…

    Si amor, que sí, que se quién eres, pero estoy tan cansada que no quiero hablar, no puedo, no me sale hablar…
    Si Nacho, déjame sola en esta locura de ir y venir en mi cabeza…
    Si, que si… sé que me besaste como nadie lo pudo hacer aquella noche de verano de hace tropotocientos años… Si, se que te quise, o te quiero, que eres tú y nadie más…

    Cierro los ojos, y escucho tus palabras sobre una sonrisa resignada diciendo… “Puta canción de reguetón… hay que joderse María, hay que joderse” ...
    Desconecto, el ruido monótono me ayuda a dejar intentar pensar…
    Tal vez hoy sí, me pueda morir de una vez… Preferiría eso, tal vez, no se… lo que no quiero es verte así, quiero dormir...

    Vete papá, porfi, vete…

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  5. Parte1. El conductor.
    Pixies "Where is my mind". https://www.youtube.com/watch?v=J13d4rvjtYQ

    Viernes tarde. Plaza de Castilla, bajo la lluvia, coches atascados, pitidos y gestos obscenos desde el volante lanzados con empeño. Paraguas que entrechocan sin ritmo. Caras desdibujadas debajo. Un coche aguarda expectante mal aparcado. El conductor inquieto se revuelve en el asiento mientras revisa el movil. "Ya estoy aqui" manda a tres contactos diferentes: BlablaCarlos, BlablaTeresa y BlablaMarina. Resopla y piensa en que quiere llegar ya a Burgos. Ha sido un día duro en la oficina, pensaba que podría escaparse antes pero no, y encima atasco... Le pita el móvil: "Hola Jose, ¿Dónde? Acabo de salir del metro" blablaMarina. Como si se hubieran puesto de acuerdo, alguien toca en el cristal de la ventana. Abre: "Tú debes de ser Carlos" "¡Sí!" Le contesta efusivo. Le resulta una sonrisa rara, como forzada, como si quisiera invadir el resto de su cuerpo. Le aprieta la mano con fuerza mientras el agua implacable les empapa. Ritual de presentación, apertura de maletero... todo a velocidad para evitar calarse. "Mierda, pues se pone en el asiento del copiloto claro... " Piensa mientras responde a BlablaMarina. Justo le parece reconocer a Teresa que se acerca al coche. Una cara conocida al menos. "Venga, vamos" piensa. Y al poco llega la última viajera y consiguen salir a la hora acordada envueltos en la conversación típica. "¡Cómo cae!" "A ver si da un poco de tregua y empieza ya la primavera" "El cambio climático..." "¿Sois de Burgos?" Y mientras conduce, a través de la lluvia, y el atasco, navega en la charla superficial, consiguiendo no pensar en el marrón que el pesado de Jordi le ha dejado en la oficina.


    Parte 2. Criptomonedas.
    Telepathic Teddy Bear "Where is my mind" https://www.youtube.com/watch?v=UYfh9YhUVdE

    "Mira, ya está, una vez pasado SanSe parece que se va el atasco." Aprovecha y enciende el portatil. "Perdonad, ¡eh! Es que tengo que mirar esto" Habla rápido. Se gira y mira a los pasajeros. Habla rápido mientras piensa en que tal vez podría convencerlos, ¿por qué no? "Y así es como se obtienen las criptomonedas" Absorve la curiosidad de Marina y Teresa, quienes reciben el discurso atentas. Quizá los convenza, ¿por qué no? Con el portátil abierto les enseña la página de su club minero y su rendimiento. "Esto cuantos más seamos mejor" Les cuenta sobre Satoshi Nakamoto, y los comienzos. Y habla de Islandia y su viaje para ver su máquina en la granja minera. Su boca habla sin parar. Su cabeza se deleita en el cuento de la lechera. Riquezas a un clic. Y a cuantos más conveza, menos clics de distancia. Su vida solucionada. No les cuenta nada de las deudas que le llevaron hasta las criptomonedas. No les dice que perdió su trabajo de charcutero y dejó los estudios del módulo de informática porque lo que le movía era el juego, las apuestas. Que si está acelerado es porque se ha tomado 5 cafés antes de subir al coche y que echa de menos otros estimulantes más fuertes. No les dice que a sus 25 años piensa que ya ha vivido más que cualquiera de los que está en el coche.

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  6. Parte 3 La curiosidad.
    Maxence Cyrin "Where is my mind" https://www.youtube.com/watch?v=Ts7FQaVULRs

    Teresa acaba de dejarlo todo para irse a vivir a madrid. A sus 45 años, con los hijos ya criados pensó que ya era su hora y aceptó el puesto en la sucursal del banco en la capital. Tiene la mirada serena, y casi traviesa. Observa con interés a Carlos y le intriga. ¿Dinero desencriptado en granjas islandesas? Le interroga. Un poco por curiosidad otro poco por entrar en el juego. No se le escapa que Marina a su lado parece triste. Trata de rescatar la conversación con José, con quien ya había viajado y le había caido bien. Pero no puede dejar de volver a las criptomonedas, como si la energía de Carlos (que de qué iría puesto, por cierto), fuera magnética.


    Parte 4. Adolestreinta.
    Placebo. "Where is my mind" https://www.youtube.com/watch?v=OURvzB_ziiI
    (A partir del 00:43)

    Adolestreinta. Resonaba la palabra en su mente mientras escuchaba a placebo versionar a los pixies. ¿Dónde tengo la cabeza? Estaba nadando en el caribe... Yeah.. Entre aullidos y guitarras pegadizas. Una parte de ella burbujeaba en esa adolestreinta. Volvía a sentirse frágil, volvía a sentirse insegura. ¿No se supone que eso se pasaba? ¿Quien la mandaba meterse en esas páginas? ¿Qué hacía montada en ese coche rumbo a un desconocido que, esperaba, calmara esa atormentada soledad? ¿Ves? Adolestreinta. Hormonas flotantes, melancolía despeinada. Por unos momentos se dejó llevar por la conversación del coche, iba y venía con las minas de islandia. Todo se le antojaba vacío. Todo por ordenador. Máquinas escarbando dinero intangible. Páginas escaparate de soledades descarnadas. Bueno, si hasta estaba en ese coche gracias a internet. Veía brillar los ojos de Carlos, al son de riquezas por venir. Y pensó que cada uno escarba en su propia mina trantando de descrifrar los códigos. Y pensó que ojalá este viaje fuera el primero de muchos a Burgos.

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  7. Alondra Bentley & Templeton "Crazy" (versión de Gnarls Barkley) https://www.youtube.com/watch?v=lK1swaYhL0E

    La realidad, desvirtuada por nuestros órganos perceptivos. Por nuestras experiencias previas. La realidad, solitaria más allá de los sentidos. Hueca si nadie la escucha, si nadie la moldea. Invasora implacable ante deseos frustrados, que con eco retumba en neuronas cansadas.
    La realidad. ¿Cuál? La tuya, la mía, la suya... ¿Puedo fiarme de mis ojos? ¿Puedo fiarme de mi lógica? ¿de la tuya? ¿Quién eres tú? ¿Qué quieres de mi? ¿Eres otra versión de mi? ¿Soy yo la versión?
    A veces la realidad es como estar en la sala de los espejos. Como no poder escapar de uno mismo. Como un laberinto que atravesar, con el ansia de ir más allá, de alargar la mano y conectar. Y a veces rozar, la certeza de que somos lo mismo en versiones diferentes, y entonces sintonizar. Una cancion cantada tantas veces que nunca suena igual.
    A veces la realidad es dejarse inundar por el ritmo y, sencillamente, bailar.

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  11. https://www.youtube.com/watch?v=xz7usUEPWsc

    PARTE I

    Hay sitios que me resultan irremediablemente eróticos, como aquel estanque al que lo llevé para pintarlo mientras el mundo se detenía y las bestias se guarecían en su casa un domingo por la tarde.

    El estanque es antiguo, y pertenece a un monasterio rodeado con la quietud solitaria de lo abandonado. Los pedruscos tallados en forma rectangular con los que está formado son grandes y macizos, y están cubiertos por una fina capa de musgo y teñidos de manchas por acción del tiempo. La estancia está coronada por una escalera adornada con figuras de piedra y herrerías exquisitamente esculpidas. A la sobriedad del conjunto la rodea el verdor fresco del campo, con almendros en flor repartidos por todas partes. El agua, otrora clara, se ha tornado oscura como el fondo del foso, y dos cisnes blancos que han convertido el lugar en su morada lo adornan con sus niveas y frágiles figuras.

    Lo mio con los lugares eróticos es una verdadera magia. Así como mágicos son los lugares de los que él está lleno.

    Ese día se desnudó para mi en un solemne acto de silencio. Los paños negros que lo cubrían eran de seda suave, y cuando cayeron al suelo, ráfagas de calor tibio empezaron a impulsarse dentro de mi cuerpo como corrientes de aire dentro de una osamenta hueca. Y me imaginé a mi misma como un enorme instrumento musical emitiendo armónicos sonidos.

    Le pedí que posara para mi recostado sobre su codo en la orilla del estanque. Mis caprichos estéticos con los lugares eróticos no tiene parangón.

    Sobre el lienzo color hueso se deslizaban caricias del carboncillo que descubrían unas figuras dignas de su perfección: unas facciones ambiguas, la forma rasgada de sus ojos que son un capricho difícil de hallar, y ahogados en ellos sus dos orbes negros, tan negros como las ondas de su cabello alborotado. Y su boca delicada, con ese surco superior tan pronunciado que se me antoja sacado de un vanidoso cuadro de belleza barroca.

    -Estoy cansado. Voy a aguantar poco-

    Dijo pasada una hora

    - Poco -

    Alcancé a responder, enajenada como me hallaba por la difícil tarea de contemplarle, como si una maldición arrojada sobre mí me impidiera articular otras palabras que no fueran las suyas.

    Continuaba pintando sus hombros blandos y su pecho abultado, con dos pezones muy grandes y erectos, y su ombligo enmarcado por las pronunciadas curvas femeninas de su cintura, cuando de pronto sus dedos largos de un blanquecino espectral se posaron sobre la superficie del agua y la acariciaron de forma sensual. Y el ardor que ese gesto me produjo despertó la mas inusitada creatividad.

    Una vehemente mirada que se clavó sobre la suya y fue a posarse al estanque fue suficiente para que supiera que debía coger un puñado de agua y verterlo sobre su estómago. El agua formó una exquisita línea acristalada que rodó hasta su viente, y que me encapriché con convertir en parte del conjunto pictórico.

    Pero algo me expulsó cruelmente de mi creación; al acercarse al agua había descubierto su propio reflejo. Hechizado por el descubrimiento, su concentración se disoció por completo del mundo terrenal.

    Siguió vertiendo agua fresca esta vez sobre sus pezones, que se erectaron indecentes al compás de un gemido de lujuria. El agua volvió a correr cristalina y terminó acariciando la piel al descubierto de sus muslos. Y mientras seguía en sus coqueteos con el agua, era su propio reflejo el que le devolvía gestos de aprobación.

    Su constante ir y venir me impedía apoderarme de su imagen. Derrotada, dejé el pincel de lado y me erguí desafiante frente a él, todavía incapaz de mediar palabra.

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  13. PARTE II

    El rictus sensual pero de burla con el que me miró me confirmó que había caído en su trampa. Ignorando mi frustración, se abrió de piernas para dejar al descubierto el único fragmento de color rosa vivo que dominaba en la escena de grises, verdes y el reflejo blanco de las nubes sobre el estanque triste. Era una flor de color incandescente, con sangre viva invadiendola y procurándole un placer irrefrenable. Y no me dejaba otro remedio que contemplar absorta sus pétalos húmedos a los que el agua había llegado.

    Lo adoré al descubierto en medio del campo, desnudo, contoneándose sobre las sedas negras, acariciándose con dedos juguetones, gimiendo letanías, suspirando con furia arrebatada como haría la ninfa Eco en su desesperación por elevar su voz hacia los oídos del aquel ignorante joven cuyo nombre tampoco alcancé a pronunciar.

    'Narciso'

    Vi como sus pies de tobillos perfectos adornados por vanidosos brazaletes rozaron despreocupados el agua. Y otra vez, el ardor creativo se apoderó de mi: dos pies indecentemente decorados con símbolos de la sumisión que deseaba que profesara. Dos hermosos brazaletes que imaginé como cadenas, apresando sus blanquecinos tobillos, separando sus piernas e impidiéndole moverse. Cautivo, expuesto, vulnerable, preso. Solo mío

    'Sus dos pequeños pies, que no puedo…'

    Que no pude resistir.

    Me ablancé sobre ellos y los sujeté con fuerza, deseando introducirme dentro de él y poseer su fuego. Cuando mi boca se acercó a la suya, Narciso gimoteó desesperado intentando liberarse. Intenté alcanzarlo, intenté besarlo mientras su cuerpo de cisne se contoneaba frenético, y la imagen adorada de ese cuerpo reflejado en el agua se quedó grabada para siempre en mi retina.

    'Narciso'

    Mis manos poseyeron su cintura pronunciada y la locura salvaje de sus rizos oscuros.

    'Narciso'

    Mis muslos embistieron fuerte contra sus piernas abiertas, buscando ser yo la que apagara el ardor que lo apresaba.

    'Narciso'

    Pero su propio fuego le alcanzó antes de yo poder hacerlo. Narciso se convirtió en una sirena calcinada, que se echó al agua del estanque buscando apaciguar la demencia furiosa de sus ganas de si mismo.

    Y yo, intentando pronunciar su nombre, solo conseguía elevar al cielo lastimeros sollozos que tan pronto remitían como remontaban una y otra vez, encerrándome para siempre en la espiral de mis propios pecados.

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  14. SALVO ALGUNA COSA
    https://www.youtube.com/watch?v=F9r6gV9XY7o

    De la calle sube el murmullo de la radio a todo volumen de un taxi, el Madrid ha pasado a semifinales de la Champions. La voz del locutor venía entremezclada con la histriónica risa de unas adolescentes que se hacen fotos para su Istagram, un señor las esquiva con el ceño fruncido mientras tira impaciente de la correa de Philis. El chucho, dócil y calmado por lo habitual, lleva unos días alterado ¿se deberá tal irritación a un invierno que se alarga incompasivo o al haber cambiado al pienso en oferta del Mercadona?

    Arriba, en la sala del ático, el entrechocar de un puñado de finas copas del mejor champagne se acompasa con risotadas. El tono es de cierta mofa. “Un brindis por Borjita y su nuevo máster”. Condescendiente, el calvo de al lado le palmea la espalda y le susurra que “no tiene de qué preocuparse si prefiere que sea de Oxford o Cambridge, también se puede hablar”.
    Borja sonríe curva y patéticamente sin llegar a distinguir si bromea o lo dice en serio. Varios sobres pasan de mano en mano, uno llega a las del sudoroso joven. “Con esto tendrás para unos cuantos gin-tonics y algún que otro caprichito, pero no faltes a la misa del domingo” Se reproducen las carcajadas con aroma a habano. “Y no te olvides de decirle a tu padre que estamos encantados de hacerle este favor”.

    “¿Y si alguien se entera?” Un hilillo de voz se ha escapado de su garganta sin poderlo impedir, trata de arreglarlo y justificar el exabrupto “con la que está cayendo…”

    “¡Jovencito!” Una mujer regordeta y rigurosa eleva el tono con crispación, “En esta casa los valores y las conductas han sido, son y serán, siempre y en todo punto, absolutamente intachables” Levanta un amenazador dedo que hace que los esfínteres de Borja estén a punto de relajarse. Afortunadamente, es interrumpida por el hombre canoso de la cabecera de la mesa. “No te preocupes chaval, esto es como una gran familia en la que todos nos cuidamos, y lo primero es la familia. Tú hazme caso, solo habría que negarlo todo, así nunca pasa nada… salvo alguna cosa”.

    El hombre sigue hablando pero Borja se siente aturdido, no logra entender el sentido de sus frases aunque capta que es momento de despedirse. El resto ya han cambiado de tema y vuelve a reinar un satisfecho ambiente de entusiasmo y camaradería.

    Mientras baja en el ascensor Borja se reprocha su torpe salida, “Mira tú que tropezarse en la puerta con aquella cercenada cabeza de sonrisa esperpéntica y melena rubia … ¿qué habrán pensado de mi? “ Se agacha a limpiar los restos de sangre de su mocasín.

    Sale a la calle y mira envalentonado al grupo de chicas que siguen, infatigables , fotografiándose. Les espeta un piropo un tanto obsceno al tiempo que coge un taxi. El conductor eleva los ojos en señal de hastío al comenzar la sección de noticias políticas y busca inmediatamente la emisora deportiva.

    A lo lejos van quedando unos rabiosos ladridos. En realidad no es la tardanza de la primavera o el cambio de pienso lo que irrita a Philis, sino la podredumbre que se respira en el ambiente, aunque no sabemos muy bien si la que proviene de arriba del edificio o a pie de calle.

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  15. "Ensayos sobre un trabajo satisfactorio"

    (Se ruega interpretar en la lectura el personaje sugerido por el fondo musical)

    Trabajo 1:
    https://www.youtube.com/watch?v=RlqDFPLUhig

    Hola. Estaba esperándote.
    Tengo lo que me pediste preparado, espero que esté a tu gusto.
    … Mira, aquí lo tienes…. Sí, te dejo tu tiempo… ¿qué te parece?
    ¿Tienes calor? ¿Qué necesitas? Quiero que estés a gusto.
    Aha, tomo nota.
    ¿Y bien? ¿Te gusta?
    Parece que esta vez he conseguido sorprenderte.
    Entonces ¿Cómo lo hacemos?
    Mira aquí, fíjate en esto, muy bien.
    ¡Ay, que calor!
    Claro , ponte tú. Sí, sí, mucho mejor así. ¡Fantástico!
    Me voy.
    Gracias



    Trabajo 2
    https://www.youtube.com/watch?v=ivJrE_Wory0&t=85s

    Hola. Estaba esperándote.
    Tengo lo que me pediste preparado, espero que esté a tu gusto.
    … Mira, aquí lo tienes…. Sí, te dejo tu tiempo… ¿qué te parece?
    ¿Tienes calor? ¿Qué necesitas? Quiero que estés a gusto.
    Aha, tomo nota.
    ¿Y bien? ¿Te gusta?
    Parece que esta vez he conseguido sorprenderte.
    Entonces ¿Cómo lo hacemos?
    Mira aquí, fíjate en esto, muy bien.
    ¡Ay, que calor!
    Claro , ponte tú. Sí, sí, mucho mejor así. ¡Fantástico!
    Me voy.
    Gracias

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  16. EL FRUTO DE LA FELICIDAS (PARTE 1)

    https://youtu.be/VoE04a1RHwk

    El frío se mezclaba con la luz abriéndose paso por las rendijas del respiradero de la pared.
    - Ya debe ser por la mañana - pensó Ezequiel.
    Se levantó de un brinco y fue corriendo hacia la cocina imaginando ya por el olor, el pan frito que le esperaba en la mesa.

    Su madre no estaba ahí. Tampoco su padre. Pero si había una nota sobre el mantel a su nombre. Desdobló el papel y leyó:

    “Querido Ezequiel,

    He ido a buscar a papá. Desayuna y ve a clase

    Te quiere,
    Mamá “

    Tomó un tazón de leche fresca y hundió barcos de pan tostado para después rescatarlos con la cuchara y llevárselos a la boca.
    Se hacía tarde, así que corrió a vestirse y salió rumbo a la escuela.
    El día pasó largo entre libro y libro. No había llevado sándwich al recreo así que se escondió por los pasillos maldiciendo su suerte mientras sentía el rugir de su tripa. Antes de que sonase la campana de vuelta a clase Ana, su tutora, se acercó a él.
    - ¿Que te pasa rapaz? Que no sonríes y vagas como alma en pena.
    - Nada. - Dijo encogiéndose de hombros.
    - Ezequiel, ¿Tú me harías un favor? - Y Esperó una respuesta que no llegaba nunca- Verás, me sobró el almuerzo que traje y de ningún modo puedo llevarlo de vuelta, pues se estropearía. ¿Me ayudarías a terminarlo?
    - ¡Claro! Dijo el niño con ahora una sonrisa que iluminaba su cara.
    Fueron al despacho de Ana y allí ella sacó de la envoltura de papel albal algo nunca visto por sus pequeños ojos marrones. Ella le ofreció el contenido y Ezequiel lo sostuvo entre sus manos. Lo miraba, miraba a su profesora y volvía a mirarlo.
    - ¿Pero qué te pasa? ¿Acaso no viste nunca una granada?
    - Gra-na-da - repitió él.
    Ana sacó una cuchara y dando un golpe en la parte trasera de la fruta liberó las semillas que estaban en el interior y se las tendió al muchacho. Éste lo cogió cuidadosamente y salió corriendo rumbo al patio.
    - Granada - repetía para sus adentros. Y de pronto lo vio claro. Esas pequeñas semillas que había liberado de esa extraña fruta eran rubíes. Estaban sin tallar y él lo sabía, pero estaba seguro de que si conseguía endurecerlas, pues eran blandas al tacto y las pulía, podría ganar mucho dinero. Y si ganaba mucho dinero su madre no tendría que trabajar. Y si ganaba mucho dinero su padre podría recuperarse y dejaría de pasar largas temporadas en el hospital. Guardó las semillas con recelo en el bolsillo de su anorak y volvió a clase en silencio mientras no dejaba de imaginar lo que haría cuando pudiese vender las joyas en bruto que ahora estaban en su poder.
    Lentas pasaron las horas hasta la salida. Sonó el timbre y Ezequiel fue a casa como alma que lleva el diablo.
    Abrió la verja y fue al patio. Escondió las semillas allá donde el sol la diese, para que secasen rápidamente, pero protegidas pues era sabido que había pájaros que robaban objetos brillantes y no quería que sus piedras preciosas le fuera arrebatadas.
    Fue a la cocina y ahí estaba su madre

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    1. EL FRUTO DE LA FELICIDAD (PARTE 2)

      Estaba sentada con un montón de papeles entre sus manos mientras lloraba desconsolada.
      - ¿Mamá qué te pasa? - Dijo El pequeño mientras corría a encontrarse con los brazos de su madre.
      - Nada, nada. Que corté cebollas y aún me dura la llorera. ¿Qué tal el cole? ¿Cómo te fue el día cariño?

      Y Ezequiel le contó su descubrimiento de una fruta con nombre de ciudad, que contenía tesoros, que serían ricos y ella no tendría que preocuparse por facturas ni por nada. Que la compraría ropa bonita y que vivirían en una casa grande. La madre sonrió y le dio un beso sonoro en l mejilla.
      - Anda sube, que papá te espera.
      Escaleras arriba su padre le esperaba recostado en la cama.
      - ¡Campeón! ¿Qué joyas preciosas encontraste? Quiero saberlo todo.
      Y padre e hijo hablaron durante horas de lo que ese futuro de riquezas les esperaba.

      Cada día al volver del colegio Ezequiel observaba la evolución de sus rubíes. Pero nada variaba de un día a otro.

      Llegó el fin de semana y se dispuso a buscar su botín pero ante él había un puñado de semillas arrugadas. Ezequiel no entendía que podía haber salido mal; estaban duras pero ya no podían ser talladas.

      Llego a casa cabizbajo pero no le dio tiempo a contar lo que había pasado cuando su madre apareció nerviosa con su anorak de mano.
      -Ezequiel, papá está peor. Tenemos que irnos.

      Fondo negro.
      https://youtu.be/ZDWd4xh7TOA
      (Bajar poco a poco la música a partir del minuto 1)

      A lo lejos se ve una montaña cubierta de árboles y el sol asomando con los primeros rayos de luz de la mañana.
      Madre e hijo pasean de la mano. Ambos andan despacio y sin hablar.
      Llegan a casa. Ezequiel se sienta en la mesa de la cocina.
      Una nota doblada en la mesa y un sobre debajo llevan su nombre. Desdobla la nota y lee:

      “Querido Ezequiel,
      https://youtu.be/NvryolGa19A
      Desde que me contaste lo de tus rubíes no dejo de sonreír. Doy por seguro que usarás bien las semillas de granado que le he pedido a mamá que te compre y que verás en un sobre junto a esta carta.
      Cuida los árboles que de ellas salgan y podrás tener todas las granadas que seas capaz de coger de él.
      Nosotros, no necesitamos dinero. No te preocupes por eso que mamá se ocupará de todo.
      Nosotros ya somos ricos. Y somos ricos gracias a ti.


      Te quiere
      Papá”

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